HIMALAYAN ADVENTURE – 5/10

Lunes 13 de agosto, seguimos la ruta hacia LEH

Salgo temprano en ruta, ya queda menos para llegar a LEH. En teoría me debería quedar un día, mas por el tiempo que perdí ayer, todavía tendré que hacer noche hoy por el camino.

Hoy me encuentro un poco “raro”. No he podido dormir muy bien, la cabeza me funciona como “ralentizada” y el dolor de cabeza es bastante molesto.
La belleza del camino hace que me disperse un poco del malestar. Hace un par de días que no llueve y el cielo luce de un azul bien bonito. De vez en cuando paso algún bonito arco budista. Las banderillas tibetanas decoran las montañas dándole un aire “místico” al lugar -ayuda bastante el hecho de que puedes estar horas conduciendo sin encontrarte a nadie-.

Toca cruzar ahora el puerto de “Taglang La” (5.359m) el segundo puerto de montaña circulable más alto del mundo. A medida que lo voy subiendo me voy encontrando peor.
Parece que mi moto además empatiza conmigo, cuanto más subimos, peor funciona.
Es problema de la altitud y falta de oxígeno, el carburador no consigue hacer bien la mezcla de aire/gasolina y la moto se ahoga y petardea.
-Vamos, como yo. ahora mismo…

Cuando estoy arriba paro a hacer una foto rápida y la sensación es muy “extraña”:

 “Me siento como si fuera borracho, el cerebro mefunciona a cámara lenta, estoy tan mareado que incluso veo mal y hacer cualquier cosa me supone un esfuerzo extraordinario”.

Al descender me encuentro con unos niños que me saludan felizmente con la mano.
-Chute de energía.

Encuentro otro cuartel en el camino y no dudo en parar, -me encuentro fatal como para conducir-. La suerte de estar en una zona militarizada es que, al menos, te aseguras de que de vez en cuando te encontrarás a alguien.
El médico del cuartel me dice que estoy jodido con el mal de altura, esa zona está a 4.800m:
– ¿Has hecho los periodos de aclimatación a la altitud? ¿bebes mucha agua? ¿estás comiendo bien? 
– ¿Periodos de qué…? No tengo hambre últimamente y, ahora que lo pienso, apenas estoy comiendo 1-2 veces al día…

Unas pastillas, unos sobres para rehidratarme y un par de días de reposo. Listo.

Conduzco un poco más, justo hasta llegar a una zona donde encuentro a los obreros de la carretera acampados. Decido que lo mejor es acampar yo también acampar allí, con ellos.
En estos momentos son en los que realmente te sientes solo. En los que echas de menos la compañia de alguien. En los que necesitas a alguien que te ayude, pero allí no hay nadie.
Me viene a la cabeza una frase que me decía siempre mi “señorita” en el colegio:
-Matas, oyes pero no escuchas…

Estoy hecho polvo pero no consigo dormir. Hace frío. Me tengo que levantar aponerme más ropa, solo con el saco no es suficiente…

“He pasado la noche fatal, nunca imaginé que el mal de altura fuera tan molesto”.

Por fin es de día. Tengo dos opciones, quedarme allí, retorciéndome en la tienda, un día más o seguir hasta LEH, que solo está a unas cuantas horas y además a menor altitud…

Decido al menos intentarlo. Si me encuentro mal, pararé en cualquier sitio y volveré a acampar -puto cabezón-.  Recojo como puedo el campamento y hago un esfuerzo para tomarme mi ya típico desayuno indio, café y tortilla de pan de molde:

Toca montarse de nuevo a la Royal Enfield y seguir. A duras penas me pongo en marcha. Por suerte, esta parte del camino está en perfectas condiciones: no hay puertos de montaña, esta asfaltada, sin rocas, sin ríos…
Unas horas conduciendo y disfrutando el paisaje nuevamente. Lo que más me llama la atención es como se ha ido transformando desde que llegue a Manali. Al inicio eran todo bosques y pinadas, que poco a poco fueron cambiando hacia montañas verdes y poco pobladas de árboles.  El verde dio paso al marrón y todo se fue tornando más árido hasta que, casi sindarme cuenta, era todo un paisaje gris de roca y piedra.
Estoy disfrutando tanto de la naturaleza que casi me olvido de mis males.

Cuarta prueba: El programa que tengo en el móvil para GPS (con los mapas descargados) me dice que: “encantado de haberte conocido, si quieres seguir utilizándome conéctate a la web y paga la suscripción de 60$”.
-Estoy en mitad de ninguna parte, no hay nadie, la SIM no funciona y el gps medice “va fan culo”. Bien…

Lo bueno de ser un millenial es que tienes lo mejor de ambos mundos, naciste en la era analógica y viviste el cambio al mundo digital.
No hay más que seguir la carretera (lo bueno es que solo hay una) e ir preguntando cada vez que llegues a alguna parte.
-Vamos, como hacían nuestros antepasados XD.

Empiezo a sentirme mal, y a pensar en parar, cuando veo una señal que me indica que estoy a 40km de LEH. Doy un último apretón, con las energías que me da el pensar en poderdarme una ducha caliente (sí, ya toca) y dormir en una cama, y 1h después llego a LEH. Me siento como se debió sentir Ulises cuando llegó a Ítaca.

-Ahora sí, toca recuperarme. Me he ganado un par de días de descanso.




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